Algo que debemos tomar en cuenta es la alimentación que es un factor importante en el desarrollo de la artritis; muchas personas notan una mejoría cuando se evitan alimentos como frutas cítricas, tomates, berenjenas, productos lácteos, tanto enteros como descremados; así como carnes rojas, moras, azúcar, grasas, sal y cafeína. Evita también todo tipo de carnes y pescados, cereales como el trigo, avena, centeno y maíz, huevos; nueces, café y patatas.
Se recomienda incluir en la dieta aceites poliinsaturados y suplementos de omega-3 , ya que tienen un efecto beneficioso leve; así como seguir una dieta vegetariana cruda, rica en antioxidantes y fibra. Con esta dieta se muestra claramente la disminución de la rigidez de las articulaciones y el dolor en pacientes en tan sólo cuatro semanas.
Son seguros los siguientes alimentos:
- Arroz integral
- Frutas cocidas o desecadas,como cerezas, arándanos, peras, ciruelas pasas, evitando los cítricos, plátanos, melocotones y tomates.
- Verduras cocidas, de color verde, amarillo y naranja: alcachofas, espárragos, brócoli, acelgas, col rizada, lechuga, espinacas, judías verdes, calabazas, batatas, tapioca, y ñame.
- Agua
- Condimentos, como la sal en pequeñas cantidades, jarabe de arce y extracto de vainilla.
- Suplementos de ácidos grasos esenciales.
El ejercicio es importante para mantenerse saludable cuando se padece artritis; ayuda a fortalecer los músculos y los huesos, aumentar la flexibilidad y la resistencia, y mejorar su sensación general de bienestar. El ejercicio regular para la artritis incluye tres tipos de actividades: la flexibilidad y estiramientos, el fortalecimiento o de resistencia y ejercicios aeróbicos cardiovasculares.
Los ejercicios de flexibilidad protegen las articulaciones, reducen el riesgo de lesión de la articulación y ayudan en el calentamiento; además de liberar la tensión del cuerpo. Estas actividades reducen la rigidez y son adecuadas para realizar por la mañana, durante quince minutos al día; son beneficiosos los ejercicios de estiramiento de Tai Chi o yoga.
El ejercicio cardiovascular utiliza los músculos grandes del cuerpo con movimientos rítmicos y continuos, como sucede al caminar, bailar, nadar y andar en bicicleta, entre otros, haciendo que su corazón, pulmones, vasos sanguíneos y músculos trabajen más eficientemente.
Mejoran la resistencia, proporcionan huesos más fuertes, mejoran el sueño, controlan el peso y reducen el estrés, la depresión y la ansiedad. Realízalo de tres a cuatro veces por semana durante 30 minutos cada sesión, pudiendo empezar desde cinco minutos y alargando las sesiones, según te vayas viendo más capaz.
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